Archivo mensual: junio 2011

Elecciones Municipales 2012: ¿Cuántas Listas?

Las elecciones municipales van a ser más complejas de lo que inicialmente anticipé (ver aquí). Tanto la Alianza, como la Concertación están evaluando dividirse, y llevar dos listas a la elección. En este artículo analizo los determinantes de la competencia electoral, y especulo sobre los resultados electorales en cada uno de los cuatro escenarios posibles.

1. La Concertación lleva 1 lista; la Alianza lleva 1 lista.

Este escenario se dio en la elección municipal de 2004. Tras una reforma a la Ley Constitucional de municipalidades, por primera vez se votó por alcaldes y concejales en cédulas separadas. A diferencia de las elecciones de 1996 y 2000, los alcaldes fueron electos por mayoría simple. En concejales, sin embargo, se mantuvo el sistema antiguo, utilizando un sistema electoral proporcional con cifra repartidora d’Hondt.

En la elección de 2004 participaron 5 listas:

  1. Juntos Podemos Más (5,8% alcaldes, 9,8% concejales)
  2. Alianza (38,7% alcaldes, 37,6% concejales)
  3. Concertación (44,8% alcaldes, 47,8% concejales)
  4. Nueva Alternativa Independiente (0,3% alcalde, 0,6% concejales)
  5. Nueva Fuerza Regional (0,6% alcalde, 0,6% concejales)

El efecto mecánico del nuevo sistema fue:

  • Permitir la entrada de una tercera fuerza. En 2000 la suma del porcentaje de votos entre la Alianza y la Concertación fue de 98%; en 2004 fue de 83%.
  • Permitir la entrada de candidatos independientes. En 2000 fueron electos 3 alcaldes independientes; en 2004 fueron electos 32.

Si ambas coaliciones llevan una lista cada una en 2012, el peligro es que se repita el resultado de 2004, donde la tercera fuerza y los independientes lograron aumentar su votación a costa de la elección directa de alcaldes.

A diferencia de 2004, sin embargo, en 2012 la amenaza será mayor. En 2012 la amenaza serán los 3 “partidos bisagras” (CH1, PRO y PRI) que se alimentan de los votos del centro del espectro ideológico. Esto afecta a la Alianza y a la Concertación por igual.

La única solución para controlar a estas terceras fuerzas es que las coaliciones recojan sus demandas de antemano. En términos prácticos esto significa que la Alianza tendría que ceder cupos a CH1 (y tal vez al PRI), y la Concertación tendría que ceder cupos al PRO (y tal vez al PRI).

2. La Concertación lleva 2 listas; la Alianza lleva 1 lista.

Para controlar por los efectos mecánicos de la elección separada de alcaldes y concejales, la Concertación decidió dividirse en dos listas en 2008. La lógica tras esta estrategia fue que al presentar dos listas se podría ampliar al doble la planilla de candidatos, e incluir candidaturas de fuerzas regionales e independientes fuera de pacto que podrían potencialmente quitarle votos.

Esto funcionó, en parte. A la elección de 2008 fueron 6 listas:

  1. Por un Chile Limpio (4% alcaldes, 7,5% concejales)
  2. La Fuerza del Norte (0,4% alcaldes, 0,58% concejales)
  3. Concertación Democrática (28,7% alcaldes, 27,8% concejales)
  4. Juntos Podemos Más (6,3% alcaldes, 9,1% concejales)
  5. Alianza (40,6% alcaldes, 36% concejales)
  6. Concertación Progresista (9,7% alcaldes, 17,2% concejales)

Con esta distribución de votos la Concertación perdió su primera elección desde 1989, obteniendo 2,1% menos que la Alianza en votos. Sin embargo, las élites de la Concertación argumentaron que la debacle podría haber sido mayor si no se habrían dividido en las dos listas.

En un artículo publicado por los expertos electorales del PS (Hernán García) y del PPD (Pepe Auth), se argumentó que al acoger candidaturas de terceras fuerzas en las dos listas de concejales (entraron 995 candidatos independientes) se evitó una fuga importante de votos (ver aquí).

La diferencia en el rendimiento de los alcaldes independientes con los concejales independientes es la base de este razonamiento. Mientras que los alcaldes independientes obtuvieron 10,2%, los concejales independientes solo obtuvieron 1,6%. Es decir, se infiere que si los concejales independientes habrían ido por otra lista, habrían sumado cerca de 9% de los votos, afectando directamente a la Concertación.

Este razonamiento, sin embargo, tiene importantes limitaciones. Primero, es contrafactual; no podemos saber si los candidatos a concejal independientes se les habría ofrecido entrar en otra lista, y no podemos saber si habrían optado por entrar a esa lista si habría existido la oportunidad. Segundo, es irracional; si los independientes no habrían entrado a una lista, no habrían podido sumar la misma cantidad de votos, y por ende no habrían constituido una amenaza.

Por eso, me parece que la mejor opción de la Concertación–con miras a la elección de 2008–habría sido ofrecer cupos a tanto los concejales independientes como a los alcaldes independientes. Si verdaderamente habrían querido neutralizar la amenaza de terceras fuerzas y candidatos independientes, habrían incluido en su planilla a todas las potenciales amenazas.

La división de la Concertación en 2008 funcionó mejor como instrumento redistributivo de poder que como instrumento para ganar la elección. La división de listas funcionó para satisfacer la demanda de los partidos más pequeños (el PPD y el PRSD) de obtener más cupos. Pero también sirvió para que los partidos grandes (el PDC y el PS) pudieran revindicarse frente a su amplia base de militantes al entregarle más candidaturas.

Sin embargo, como la Concertación perdió la elección de alcaldes, y redujo su votación en concejales, podemos sostener que dividir la coalición en dos listas fue una pésima estrategia para ganar las elecciones. La razón de la división fue tratar de aumentar los cupos de cada partido, y la excusa fue tratar de evitar una fuga de votos hacia tercera fuerzas.

Si en 2012 la Concertación pretende llevar dos listas debe corregir este error. La amenaza ya no es sólo la lista del JPM, que se alimenta de votos hacia la izquierda ideológica de la coalición. En 2012 se suma la amenaza del JPM el PRO y el PRI, quienes se alimentan de votos hacia el centro ideológico de la coalición.

Para llevar dos listas–y tener una prospectiva decente de ganar la elección–la Concertación debe incluir a las terceras fuerzas en sus listas de alcaldes y concejales. La amenaza del JPM se puede canalizar por medio de pactos por omisión, pero la amenaza del PRO y el PRI solo se puede canalizar por medio de cupos por dentro la lista. Si el PRI y el PRO deciden ir en una lista soberana, la Concertación se enfrenta a una amenaza electoral mayor a la de 2004 o la de 2008.

3. La Concertación lleva 1 lista; la Alianza lleva 2 listas.

Esta es una alternativa que los expertos electorales de la Alianza están estudiando (ver nota). La única forma de que la Alianza pueda obtener un mejor retorno electoral al llevar dos listas es si la Concertación decide llevar una. Si esto sucede, significa que la demanda de candidaturas del PRO y el PRI no habrán sido satisfechas por el sistema.

Al no entrar en la lista de la Concertación, el PRO y el PRI buscaran una de tres alternativas:

  1. Unilateralmente buscar un acuerdo de pacto por omisión con la Concertación
  2. Ir en una lista soberana para captar votantes descontentos de la Alianza y la Concertación
  3. Negociar cupos con la Alianza para llevar candidatos independientes por su lista.

De estas tres alternativas, la menos probable es la primera. Dado que la Concertación va alcanzar un pacto por omisión con la lista del JPM, y ya tendrán que dividirse los “pocos” cupos entre los 4 partidos en su lista única, no querrán comprometer más alcaldías, y solo ofrecerán algunos cupos al PRO y el PRI en su lista de concejales. Esto será naturalmente rechazado por el PRO y el PRI, que saben que constituyen una amenaza mayor compitiendo en una lista soberana.

Si la Alianza se quiere dividir en dos listas, será por el mismo razonamiento que se dividió la Concertación en 2008. Por eso, es crucial que si la Alianza decide llevar dos listas en 2012 deberá aprender de los errores de la Concertación en 2008. Para ganar en 2012 necesitara tener una planilla lo suficientemente competitiva para derrocar la lista única de la Concertación. Y la única forma de hacerlo por medio de dos listas es reclutando candidatos que representan una amenaza: candidatos independientes, del PRO, el PRI y CH1, entre otros.

4. La Concertación lleva 2 listas, la Alianza lleva 2 listas.

Un cuarto escenario es que ambas coaliciones se dividan en dos listas. En este caso la disputa de las coaliciones por ganar genera la incertidumbre natural de una elección sin precedentes. Algunas de las consideraciones que podrían inclinar la balanza hacia a un lado u otro son las siguientes:

  • Si la Alianza logra negociar con el PRI y/o el PRO
  • La cantidad y el lugar de los cupos que la Alianza le da a independientes fuera de pacto
  • Si la Concertación logra negociar con el PRI y/o el PRO
  • La cantidad y el lugar de los cupos que la Concertación le da a independientes fuera de pacto

Mi impresión es que la coalición que logre captar al PRI y el PRO va tener una ventaja importante sobre la otra coalición. La elección presidencial de 2009 mostró que una parte importante de gente esta dispuesta a votar por candidatos que están fuera de las grandes coaliciones. Esta es una demanda que las coaliciones no han logrado absorber en la democracia-entre-elecciones. Captar votos por medio del discurso del PRI y el PRO significa sumar una votación que de otra manera es un voto en contra.

En cambio, si la Alianza y la Concertación deciden dividir su coalición en 2 listas (y la Concertación pacta por omisión con JPM; y la Alianza incluye a CH1), y deciden no incluir al PRI y al PRO en sus respectivos pactos, se enfrentan a perder una parte importante de votos. En 2012 los que inclinarán la balanza (tal como en 2008) serán los que están fuera de las grandes coaliciones, pero en mayor magnitud que en cualquier elección previa. Pues son estos los partidos que capitalizarán en las urnas el descontento con el sistema.

El Efecto de Movilizaciones Ciudadanas sobre Resultados Electorales

En este artículo ofrezco una introspección a los potenciales efectos de las recientes movilizaciones ciudadanas sobre los resultados electorales de la Alianza en las elecciones municipales de 2012 y las elecciones legislativas de 2013.

Comienzo con las siguientes premisas:

  • El problema es la composición administrativa de La Moneda.
  • El efecto del problema son las movilizaciones ciudadanas.
  • El indicador de la magnitud del efecto es el nivel de aprobación presidencial.

1. El Problema

El problema es la composición administrativa de La Moneda. Ningún gobierno en la historia de Chile ha tenido tantos ministros independientes como la administración de Piñera. En lo que va del gobierno, ya han ejercido 12 ministros independientes. Como referencia, en los cuatro años del gobierno de Aylwin solo hubo 2 ministros independientes, en los seis años del gobierno de Frei solo hubo 5, en los seis años del gobierno de Lagos solo hubo 2, en los cuatro años de Bachelet solo hubo 4.

Esta composición de intereses heterogéneos ha provocado un relato difuso y personalista. Difuso porque con 12 ministros independientes, difícilmente pueden haber objetivos y convicciones ideológicas en común. La militancia partidista juega un rol crucial en circunscribir la homogeneidad de valores, convicciones y objetivos. Personalista porque el objetivo de Piñera al nominar ministros independientes es empoderar a cada ministro para administrar su cartera con total autoridad y relativa independencia. Coordinación inter-ministerial es clave para establecer el denominador común del gobierno.

2. El Efecto

Al intentar fortalecer los ministerios, Piñera debilitó al gobierno. Empoderó a los ministros para decidir con excesiva autonomía la dirección de sus carteras. Inevitablemente esto se transformó en una baja coordinación inter-ministerial, donde una política pública puede parecer razonable desde un despacho, pero contraproducentes desde otro. Por ejemplo, recudir las cotizaciones de salud en 7% para jubilados puede parecer razonable para los ministros de Salud y Economía, pero inviable para el Secretario General de la Presidencia.

Esta baja coordinación ha incentivado a pequeños grupos organizados a convocar movilizaciones ciudadanas masivas (e.g., Barracones, electricidad en Magallanes, HidroAysén). Si el gobierno hubiese estado informado e interconectado podría haber anticipado el efecto de implementar sus políticas públicas. Por eso, contario a lo que se piensa, las movilizaciones no son en contra de un gobierno de derecha, son en contra de un gobierno débil (Roberto Méndez equivocadamente sostuvo que una parte importante de los chilenos le irrita que la derecha esté gobernando).

Si este problema persiste, lo más seguro es que la Alianza sufra una masacre electoral en las urnas. Desde mi punto de vista, esto aún es evitable. La Alianza sigue siendo la coalición favorita para ganar en 2012. Por primera enfrenta una elección desde La Moneda; el despliegue en terreno no tiene precedentes. Pero el éxito dependerá de la reestructuración del gobierno. Si Piñera logra subir su aprobación sobre 50% (es decir, logra fortalecer el gobierno) tiene una buena oportunidad de ganar en 2012 y 2013.

Esto último se desprende de las siguientes premisas:

  • Para que la Alianza tenga un buen rendimiento en las elecciones municipales de 2012, Piñera necesita estabilizar su porcentaje de apoyo presidencial sobre 50%. (En un artículo académico encontré que el rendimiento electoral de la Alianza está directamente relacionado con los procesos políticos nacionales).
  • Para que la Alianza tenga un buen rendimiento en las elecciones legislativas de 2013, es crucial que tenga un buen rendimiento en las elecciones municipales de 2012. (En el mismo artículo académico encontré que los resultados de una elección municipal predicen de forma certera los resultados de la siguiente elección de diputados).

3. Planteamiento del Problema

Entonces la pregunta es:

  • ¿Qué tiene que hacer Piñera para estabilizar su porcentaje de apoyo sobre 50%?

4. La Respuesta

Cuando Piñera recibió 36% en la encuesta Adimark de Mayo 2011, sostuve que un cambio estructural era crucial para fortalecer el gobierno (ver aquí). Argumenté que la composición heterogénea del gabinete perjudicaba la coordinación inter-ministerial, y por ende debilitaba al gobierno frente a sus interlocutores. Recomendé que un cambio de gabinete sería la única forma de corregir el problema (ver aquí).

Sugerí dos alternativas. Una que proponía un cambio de gabinete sectorial; para mostrar la voluntad del gobierno para reparar problemas específicos que estaban creando problemas de gobernabilidad de corto plazo (e.g., no poder pasar proyectos claves en el Congreso). Otra que proponía un cambio de gabinete político; para integrar conducción real en la agenda, y así evitar potencial inestabilidad ciudadana y política en lo que resta del gobierno (entre ellos, movilizaciones masivas).

Desde entonces el problema se ha agravado. El problema ya no es no poder pasar ciertos proyectos claves en el congreso. El problema es que las movilizaciones se puedan instalar como una herramienta ciudadana de largo plazo. Por eso, un cambio de gabinete sectorial parece ser insuficiente. Para enfrentar los próximos dos años en La Moneda, Piñera debe replantear la estrategia del gobierno. Debe haber un cambio de gabinete sectorial y un cambio de gabinete político.

  1. Cambio Sectorial. Los ministerios de Educación y Medio Ambiente son las carteras más criticadas de La Moneda. Inevitablemente, para evitar movilizaciones, Piñera tendrá que hacer concesiones a los respectivos grupos de presión. Por ejemplo, en el caso de educación, no parece existir una salida que no implique negociar con los estudiantes. Luego de negociar, La Moneda se verá debilitada si el ministro que perdió poder permanece en el poder. Por eso, tras entregar las respectivas concesiones, la mejor forma de fortalecer La Moneda es reemplazar a los ministros debilitados con ministros nuevos.
  2. Cambio Político. Interior, SEGPRES y SEGGOB son los ministerios que han fallado en entregar estabilidad, gobernabilidad y trascendencia al gobierno. Los errores no forzados del gobierno son producto de la falta de coordinación en La Moneda, entre La Moneda y el Congreso y entre La Moneda y la gente. Estas tareas son responsabilidad directa de Hinzpeter, Larroulet y Von Baer. Su permanencia en el poder inevitablemente implica una alta probabilidad de que se repita.

5. El Resultado

Estos cambios en La Moneda son necesarios para el éxito del gobierno en lo que resta de su periodo, y para las prospectivas electorales de la Alianza en las elecciones de 2012 y 2013. Se necesita una solución estructural a un problema estructural. Retrasar este cambio solo puede agravar las consecuencias del problema (más movilizaciones y un mayor declive en la aprobación presidencial). La Alianza está en una situación privilegiada para ganar elecciones. No usar la oportunidad para reafirmar su condición de favorito frente a la Concertación puede repercutir negativamente en su desempeño electoral en las legislativas y presidenciales de 2013.

Candidato Presidencial de la Concertación

Hace un par de semanas publiqué un artículo argumentando que la probabilidad de la Alianza de ganar en las próximas elecciones presidenciales aumenta significativamente si selecciona a su candidato mediante elecciones primarias. Incluso sostuve que ‘la coalición que establezca primarias nacionales, abiertas y vinculantes primero, tendrá una ventaja sustantiva sobre la otra coalición en la carrera de 2013′.

Aquí explico por qué la Concertación puede dar un paso crucial en su travesía a ganar en 2013 al establecer primarias

La encuesta Adimark (Mayo 2011) es lapidaria en mostrar que la política esta en crisis. Ambas coaliciones obtienen inéditos niveles de rechazo. Mientras la Alianza obtiene un 57%, la Concertación obtiene un 65%. Si bien estos niveles son preocupantes, no son sorprendentes. Hace varios años que las instituciones políticas (e.g., congreso, partidos políticos) son las peores evaluadas entre todas las instituciones. Asimismo hay una constante tendencia hacia una menor identificación de la gente con los partidos políticos.

Veo 2 causas a este problema:

  1. Prolongada descoordinación dentro de las coaliciones.
  2. Creciente pauperización entre partidos políticos y ciudadanía.

Mientras la tortuosa relación entre RN y la UDI se agrava día a día, la Concertación ha sido incapaz de ordenar filas después del fracaso electoral de 2009. El sistema electoral poco competitivo y poco representativo ha llevado a las cúpulas políticas a ser las determinantes unilaterales de las agendas de los partidos. La nominación de candidatos sin lazos reales con sus unidades electorales (distritos, circunscripciones) y la exclusión de la voluntad de los votantes en proyectos de calibre nacional, son indicadores de una política de élites.

Por definición la política de élites es un problema para la democracia. Y desde mi punto de vista la única solución a este problema es por medio de cambios estructurales. Dado que las instituciones determinan el comportamiento de los actores políticos, establecer incentivos donde la clase política requiera inevitablemente responder–al menos parcialmente–a demandas ciudadanas. Ciertamente el mejor de los cambios sería un cambio al sistema electoral. Pero hay varios otras cosas que se pueden hacer que no implican reformas constitucionales.

Para revertir el problema, es imperativo enfocarse en las dos causas–nombradas arriba. La Concertación tiene una buena oportunidad de revertir su tendencia al rechazo al implementar elecciones primarias para seleccionar a su candidato presidencial. Con esto la Concertación manda una señal que sus partidos están coordinados, y en sintonía con la ciudadanía. Si bien la Concertación tiene una tradición de primarias (salvo 2005 cuando Alvear se retiró), debe perfeccionar el mecanismo incorporando la–lenta pero significativa–evolución de preferencias políticas.

La Concertación debe establecer primarias nacionales, semi-abiertas y vinculantes.

  • Nacionales para evitar primarias “arregladas”, como la de 2009 cuando Frei y Gómez compitieron en dos regiones de las quince posibles, y la elección de Frei como candidato fue más bien una nominación de las élites.
  • Semi-abiertas para incorporar la mayor cantidad de demandas ciudadanas posible. Una inscripción de un candidato por cada partido de la Concertación. Además debe haber una invitación a los partido que actualmente no es parte de la coalición, pero que quieran llevar un candidato presidencial (e.g., PRI, PRO, MAS, PC, PH). De modo que los militantes de todos los partidos participantes, y aquellos no inscritos en otros partidos, puedan votar.
  • Vinculantes para darle más legitimidad al proceso. Dado que los partidos más grandes tienen más votantes, tienen una mayor probabilidad de elegir un candidato de sus filas. Pero en el caso que exista un candidato de otro partido que sea mejor en los ojos de los votantes, los partidos de la Concertación deberán aceptar el veredicto. Total, el candidato será el más representativo de un universo mayor de votantes.

En definitiva, establecer primarias entrega dos beneficios a la Concertación. Primero, ayudan a restablecer la conexión democrática entre las élites y los partidos. Esto puede significar revertir sustancialmente la evaluación negativa de la coalición, y solidificar la base de sus prospectivas electorales para 2012 y 2013. Segundo, ayudan a elegir el mejor candidato posible. No incluir a otros partidos, por estar fuera de la Concertación, es un error. La Concertación necesita apuntar a elegir el mejor candidato posible, no al mejor candidato de la Democracia Cristiana o del Partido Radical.

Elección Municipal de 2012: Partidos fuera de las grandes Coaliciones

El sistema electoral chileno distorsiona preferencias políticas. Mientras la gran mayoría de los chilenos se declara ser de centro, 85% de los candidatos electos son de la centro-izquierda (Concertación) o la centro-derecha (Alianza). Sólo un puñado de candidatos independientes, y de partidos que compiten por fuera de la Concertación y la Alianza, logran acceder al poder por vía democrática. En la elección de alcaldes de 2008, 291 de los 345 comunas eligieron un candidato de la Concertación o la Alianza. De las 53 comunas restantes, 38 eligieron candidatos independientes fuera de pacto, y 15 eligieron candidatos de partidos políticos alternativos.

Con la elección municipal de 2012 en la mira, en este artículo propongo un teorema para determinar en qué comunas candidatos independientes, y candidatos de partidos que compiten por fuera de la Concertación y la Alianza, tienen mayor probabilidad de ganar. Para este ejercicio me baso fundamentalmente en el rendimiento electoral de candidatos en elecciones pasadas (1992, 1996, 2000, 2004, 2008). La unidad de análisis es la comuna; utilizo el genoma electoral de cada comuna para determinar la probabilidad de la comuna de elegir a un candidato que no es ni de la Concertación, ni de la Alianza.

El razonamiento es el siguiente. Hay ciertas comunas que están predeterminadas a elegir candidatos de izquierda (e.g., La Ligua, Til-Til, Pedro Aguirre Cerda), y hay ciertas comunas que están predeterminadas a elegir candidatos de derecha (e.g., Las Condes, Providencia, Vitacura). En estas comunas de votantes duros, las cúpulas políticas saben de antemano quién va ganar la elección. No necesitamos una bola de cristal para saber que un candidato del partido Comunista (PCCH) no puede ganar en Vitacura, o que un candidato de la Unión Demócrata Independiente (UDI) no puede ganar en Til-Til.

Al haber un patrón establecido (de preferencias políticas en ciertas comunas), los recursos de campaña se pueden distribuir mejor. (¿Cuánto esta dispuesto a invertir el PCCH para llevar un candidato comunista en Vitacura, sabiendo de antemano que va perder?) Es crucial que los partidos sepan dónde pueden competir. Dado que nominar candidatos en todo el país conlleva un alto costo económico, las élites de las grandes coaliciones registran y sistematizan información sobre dónde pueden llevar candidatos con probabilidades reales de ganar. Por ejemplo, las élites del partido Demócrata Cristiano (PDC) saben que tienen buenas prospectivas en comunas rurales.

Los partidos que están fuera de las grandes colaciones sufren de varios problemas para hacer este tipo de cálculo.

Una razón es que los partidos que están fuera de las grandes coaliciones son partidos zonales, que llevan candidatos solo en ciertas zonas del país. Por ejemplo, la lista electoral La Fuerza del Norte (LFN) en 2008 anticipó que sus posibilidades de nominar candidatos en todas las comunas del país y ganar en la mayoría eran bajas. Por lo que decidió nominar candidatos sólo en comunas en que pensaron que tenían una alta probabilidad de ganar. De los 4 candidatos que llevaron, ganó sólo 1. Este problema también existe en partidos que tienen alcance nacional. Dado que en la gran mayoría de las comunas son tercera, cuarta o quinta preferencia, suelen perder en la mayoría de las unidades electorales donde compiten. Es el caso de la lista Juntos Podemos Más (JPM). En 2008 llevó 191 candidatos, de los cuales sólo logró elegir 7. En comparación con LFN, la campaña de JPM fue un desastre electoral.

Por eso es importante que los partidos que están fuera de los grandes pactos entiendan cuál es su probabilidad de llevar candidatos en ciertos distritos y perder. Para evitar un desastre electoral como la del JPM en 2008 (y también en años anteriores), los partidos que compiten contra el sistema (la distorsión de las preferencias políticas) necesitan saber cuáles son las comunas donde tienen reales posibilidades de ganar. En lo que sigue propongo una serie de comunas donde pueden ganar los partidos que están fuera de las dos grandes coaliciones, pero ideológicamente están en alguna parte entremedio — partidos que son más derecha que la DC, pero más izquierda que RN. Como referencia: el PRI, el PRO y CH1 (i.e., “partidos bisagra”).

(Nota: al momento de escribir este artículo los 3 partidos nombrados arriba no estaban registrados dentro de las coaliciones. Sin embargo, la misma lógica aplica si llegan a entrar, dado que al momento de negociar candidaturas, deben tener una postura clara sobre dónde es más y menos probable conseguir un escaño).

Para dar con el perfil de la comuna donde puede ganar un candidato de estos partidos bisagra, identifico algunas características de las comunas en donde tienen una baja probabilidad de ganar.

  1. No pueden ganar en las comunas más grandes: Viña del Mar, Maipú, Valparaíso, La Florida, Las Condes, Puente Alto, Santiago, Antofagasta, Concepción y Ñuñoa son comunas donde los partidos tienen intereses estratégicos. Principalmente por ser comunas que influyen de forma directa en las elecciones de diputados y senadores. Por eso las dos grandes coaliciones tienden a nombrar candidatos seguros en las 10 comunas más grandes del país para no arriesgar perder la elección.
  2. No pueden ganar en las comunas más pequeñas. Comunas pequeñas, como Antártica, Tortel, O’Higgins, Timaukel responden a dinámicas locales. En la mayoría de los casos, los candidatos que resultan electos en comunas pequeñas tienen una plataforma de campaña basada en necesidades exclusivas a esa comuna. En 2008 en la comuna de Río Verde, Tatiana Vásquez fue electa con 100% de los votos (357).
  3. No pueden ganar en comunas lideradas por caudillos locales. En algunas comunas, especialmente en los sectores rurales y más extremos del país, los votantes tienden a votar por candidatos nacidos y criados en la comuna. Es el caso de los alcaldes Johnny Carrasco en Pudahuel (PS), Claudio Arriagada (PDC) en La Granja, Sadi Melo (PS) en El Bosque, Hasan Sabag (PDC) en Cabrero, Pedro Sabat (RN) en Ñuñoa, Sixto García (RN) en Camiña, Manuel José Ossandón (RN) en Puente Alto. Estos alcaldes son la punta de una pirámide compuesta de familia, amigos y conocidos. Y cuando dejen el municipio, el poder recaerá sobre alguien asociado al círculo cercano del alcalde.
  4. No pueden ganar en comunas que tienen una marcada tendencia histórica de apoyar un clan o un partido especifico. Mientras más homogénea la composición política de las autoridades electas en una comuna, más difícil es convencer al electorado que una opción alternativa es mejor. Cerro Navia es un buen ejemplo, dado que ha sido una comuna dominada por el clan Girardi del PPD. Cristina Girardi (PPD) fue electa alcalde en 1996, 2000 y 2004, hasta que en 2009 fue electa diputada (distrito 18). Anteriormente su hermano Guido Girardi (PPD) había sido electo diputado en el mismo distrito en 1993, 1997 y 2001 hasta que fue electo Senador (santiago poniente) en 2005. Entre 2006 y 2010 el padre de ambos, Guido Girardi Briére (PPD), fue electo diputado por la zona. Cualquier intento de competir con el clan fue fútil. Un RN solo logró entrar a la alcaldía una vez que todo el clan ya progresó al siguiente nivel en su carrera política.

De las comunas restantes, creo que es necesario que las siguientes características estén presentes para que la comuna tenga una alta probabilidad de elegir a un candidato de un partido bisagra.

  1. Comunas donde ganan los partidos moderados de las grandes coaliciones. Los partidos bisagra suelen ser producto de la deficiente oferta de los partidos de las grandes coaliciones para ofrecer una alternativa de centro. Porque las coaliciones ideológicamente representan a la centro-izquierda y a la centro-derecha, se tiende a pensar que los votantes tienen las mismas preferencias. Sin embargo, la mayoría de los votantes en Chile, lejos de considerarse de centro-izquierda o centro-derecha se declaran ser de centro. Por eso en las comunas donde los votantes tienden a tener una preferencia promedio (la mayoría de las comunas en Chile), los partidos moderados tienen importantes prospectivas de ganar; tanto los que están dentro de las grandes coaliciones como los que están fuera de las grandes coaliciones. Ergo, candidatos de partidos “bisagra” tienen una mayor probabilidad de ganar en las comunas donde el alcalde titular es de RN o del PDC. En 2000 hubo 159 comunas donde ganó un RN o un PDC.
  2. Comunas donde hay una alta alternancia entre ambas coaliciones. En comunas donde votantes no tienen preferencias estables, hay una tendencia de alternar constantemente entre candidatos de diferentes orígenes políticos. Por eso, en comunas donde hay una mayor volatilidad electoral, los partidos bisagra tienen una mayor probabilidad de captar el voto de los indecisos.
  3. Comunas donde tienden a ganar candidatos independientes (que compiten por la lista de una de las dos grandes coaliciones o como independientes fuera de pacto). Las cúpulas de los partidos nominan candidatos independientes al saber que tienen una mejor oportunidad que un militante de ganar la elección. Las comunas donde esto es una tendencia, son diferentes al resto de las comunas. Por una o otra razón, la mayoría relativa de la comuna esta dispuesta a votar por un independiente por sobre un militante.

En conclusión, las comunas en donde un candidato de un partido que esta fuera de la Concertación y la Alianza pero en el centro del espectro ideológico, tiene una mayor probabilidad de ganar, es en:

  • Las comunas que fueron gobernadas por un PDC o un RN en la serie 2000-2012.
  • Las comunas que alternaron entre Concertación y Alianza en la serie 2000-2012.
  • Las comunas donde un independiente fue electo en 2004 y 2008.
  • Menos en las comunas más grandes y más pequeñas del país, y las comunas dominadas por caudillos locales o clanes políticos/familiares.

Recomiendo a los partidos fuera de las grandes coaliciones competir en las siguientes (110) comunas:

  • Algarrobo, Alhué, Alto del Carmen, Angol, Antuco, Calera, Calera de Tango, Cañete, Cartagena, Castro, Catemu, Cauquenes, CerrillosChaitén, Chanco, Chonchi, Cisnes, Cochamó, Codegua, Concón, Curepto, Dalcahue, Doñihue, El Quisco, El Tabo, Freire, Freirina, Frutillar, Galvarino, Hualañé, Independencia, Isla de Maipo, La Cisterna, La Serena, La Unión, Lago Ranco, Lampa, Lanco, Las Cabras, Lautaro, Limache, Llanquihue, Llay Llay, Lo Barnechea, Lo Espejo, Loncoche, Los Sauces, Lumaco, Malloa, Mariquina, Maullín, Ninhue, Nogales, Nueva Imperial, Olivar, Osorno, Padre las Casas, Paredones, Parral, Pelarco, Pelluhue, Peñalolén, Pencahue, Penco, Perquenco, Pica, Pitrufquén, Portezuelo, Puchuncaví, Puerto Octay, Purén, Purranque, Queilén, Quellón, Quemchi, Quillón, Quilpué, Quinchao, Quinta Normal, Quintero, Rauco, Retiro, Río Hurtado, Romeral, Salamanca, San Carlos, San Clemente, San Esteban, San Javier, San Miguel, San Nicolás, San Pablo, San Ramón, San Rosendo, Santa Bárbara, Santa Cruz, Santa Juana, Santa María, Temuco, Tocopilla, Tomé, Treguaco, Tucapel, Valdivia, Vichuquén, Vicuña, Vilcún, Villarrica, Vitacura, Zapallar.

No recomiendo a los partidos fuera de las grandes coaliciones competir en las siguientes (56) comunas:

  • Antofagasta, Cabildo, Cabrero, Camiña, Casablanca, Cerro Navia, Cochrane, Coínco, Colchane, Concepción, Coquimbo, Curaco de Vélez, El Bosque, Futaleufú, General Lagos, Guaitecas, Isla de Pascua, Juan Fernández, La Estrella, La Florida, La Granja, La Pintana, Lago Verde, Laguna Blanca, Las Condes, Macul, Maipú, Mejillones, Monte Patria, Navarino-Cabo de Hornos, Ñuñoa, O’Higgins, Ollagüe, Paihuano, Palena, Pozo Almonte, Primavera, Pudahuel, Puente Alto, Pumanque, Quilaco, Quillota, Río Ibáñez, Río Verde, San Felipe, San Gregorio, San Juan de la Costa, San Pedro de Atacama, Santiago, Santo Domingo, Taltal, Timaukel, Torres del Paine, Tortel, Valparaíso, Viña del Mar.

Finalmente, en el resto de las comunas (179), pienso que utilizar una revisión caso-a-caso es una mejor estrategia que utilizar una regla general. La lista de esas comunas es la siguiente:

  • Aisén, Alto BioBio, Alto Hospicio, Ancud, Andacollo, Arauco, Arica, Buin, Bulnes, Calama, Calbuco, Caldera, Calle Larga, Camarones, Canela, Carahue, Chañaral, Chépica, Chiguayante, Chile Chico, Chillán, Chillán Viejo, Chimbarongo, Cholchol, Cobquecura, Coelemu, Coihaique, Coihueco, Colbún, Colina, Collipulli, Coltauco, Combarbalá, Conchalí, Constitución, Contulmo, Copiapó, Coronel, Corral, Cunco, Curacautín, Curacaví, Curanilahue, Curarrehue, Curicó, Diego de Almagro, El Carmen, El Monte, Empedrado, Ercilla, Estación Central, Florida, Fresia, Futrono, Gorbea, Graneros, Hijuelas, Hualaihué, Hualpen, Hualqui, Huara, Huasco, Huechuraba, Illapel, Iquique, La Cruz, La Higuera, La Ligua, La Reina, Laja, Lebu, Licantén, Linares, Litueche, Lo Prado, Lolol, Longaví, Lonquimay, Los Alamos, Los Andes, Los Angeles, Los Lagos, Los Muermos, Los Vilos, Lota, Machalí, Máfil, Marchihue, María Elena, María Pinto, Maule, Melipeuco, Melipilla, Molina, Mostazal, Mulchén, Nacimiento, Nancagua, Natales, Navidad, Negrete, Ñiquén, Olmué, Ovalle, Padre Hurtado, Paillaco, Paine, Palmilla, Panguipulli, Panquehue, Papudo, Pedro Aguirre Cerda, Pemuco, Peñaflor, Peralillo, Petorca, Peumo, Pichidegua, Pichilemu, Pinto, Pirque, Placilla, Porvenir, Providencia, Pucón, Puerto Montt, Puerto Varas, Punitaqui, Punta Arenas, Puqueldón, Putaendo, Putre, Puyehue, Quilicura, Quilleco, Quinta de Tilcoco, Quirihue, Rancagua, Ránquil, Recoleta, Renaico, Renca, Rengo, Requínoa, Rinconada, Río Bueno, Río Claro, Río Negro, Saavedra, Sagrada Familia, San Antonio, San Bernardo, San Fabián, San Fernando, San Ignacio, San Joaquín, San José de Maipo, San Pedro, San Pedro de la Paz, San Rafael, San Vicente, Sierra Gorda, Talagante, Talca, Talcahuano, Teno, Teodoro Schmidt, Tierra Amarilla, Tiltil, Tirúa, Toltén, Traiguén, Vallenar, Victoria, Villa Alegre, Villa Alemana, Yerbas Buenas, Yumbel, Yungay.

Cambio de Gabinete: ¿Cuándo y Quiénes?

Previo a la publicación de la encuesta Adimark (Mayo 2011) publiqué un artículo donde especulé sobre las repercusiones que tendría el sondeo sobre el gobierno. Allí expliqué que el cambio de gabinete era condicional del porcentaje de apoyo de la encuesta. Sostuve que si obtenía más de 40 puntos un cambio de gabinete no era necesario; sí obtenía entre 40 y 35 puntos tendría que hacer un cambio sectorial; y si obtenía menos de 40 puntos tendría que hacer un cambio político.

Obtuvo 36.

Sigo pensando que el cambio de gabinete es necesario. ¿Cuándo? Piñera tiene 2 opciones, ambas con ventajas y desventajas.

  1. Lo antes posible. Frente a la encuesta de Mayo, es obvio que algo no anda bien en el gobierno, y todos lo saben. El sostenido declive no es sorpresa y no es difícil identificar dónde esta el problema. En mi artículo pasado sostuve que es un problema político pero solucionable de forma sectorial. Contrario a la escéptica actitud con el cual el gobierno ha evitado referirse a las encuestas vocería (“no se gobierna mirando encuestas”), acusar recibo de la voz del pueblo le vendría hacer bien. Una pronta solución podría convencer a la gente que Piñera entiende el problema. En este sentido, postergar un cambio de gabinete podría ahondar la sensación de que Piñera no está en contacto con realidad del país. Inevitablemente se reflejaría en las próximas encuestas, llevando a Piñera a un nuevo récord en las encuestas.
  2. Después de la encuesta CEP de Junio-Julio. La tendencia en la opinión pública no va cambiar radicalmente. Sobre todo de un mes a otro. Los resultados presentados por Adimark son reflejo de la variación mensual, y están altamente correlacionados con los resultados de otras encuestas. La encuesta CEP confirmará el débil momento del gobierno. Tomar la decisión de rotar ministros del gabinete después de la encuesta CEP sin duda robustecería la opinión conformada tras los resultados de Adimark. Pero, decidir qué ministros cambiar no es una decisión que se debe hacer mirando el pulso público. Por el contario, Piñera sólo lograra revertir la tendencia si logra solucionar problemas de fondo que solo el puede identificar.

Me tiendo a inclinar por la primera opción. Piñera sabe donde le aprieta el zapato. No necesita esperar otra encuesta para confirmar que las piezas que no están funcionando no están funcionando. Ahora bien, más importante de cuándo se tome la decisión, es qué decisión tomar. En lo que sigue me refiero a tres opciones que tiene Piñera para efectuar el cambio de gabinete.

  1. Un cambio político. Lo que no esta funcionando en el gobierno es el manejo político. La inexperiencia de no gobernar le esta pasando la cuenta. La inhabilidad de Piñera para alinear a los partidos de su coalición (donde las zancaídas entre power players de la Alianza han significativamente reducido la capacidad de gobernar), ha impedido que el gobierno conecte su programa político con el programa político de las élites de los partidos. Esto ha impedido a Piñera y su equipo cercano (segundo piso) tomar decisiones que cuentan con respaldo transversal de la coalición.También ha estrechado la distancia de negociación entre la Alianza y la Concertación, ahondando la incapacidad del gobierno para alcanzar acuerdos. Una solución a este problema es reemplazar los ministros que hasta ahora han tomado las decisiones políticas del gobierno, Rodrigo Hinzpeter, Ena von Baer y Cristián Larroulet.
  2. Un cambio sectorial. Mientras un cambio político ayudaría a reorganizar la estrategia del gobierno, no solucionaría problemas inmediatos. El efecto de tener un mal manejo político se ha manifestado en malas decisiones (completamente evitables) en ciertos sectores de la administración pública. Esto tiene un efecto directo en la evaluación del jefe de cada cartera. Por ejemplo, la sensacional discusión pública por el post-natal terminó afectando a la Ministra de la Comisión Nacional de la Mujer, Carolina Schmidt; HidroAysén le paso la cuenta a la ministra de la Comisión Nacional de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez; las marchas de estudiantes y apoderados forzaron la estrepitosa caída del ministro de Educación, Joaquín Lavín. Estos ministros, junto a otros que han sido incapaces de entregar resultados concretos (entre ellos Hernán de Solminihac de Obras Públicas y Jaime Mañalich de Salud) son opciones claras para dejar La Moneda. Un cambio en uno o más de estos sectores apuntaría a neutralizar — al menos momentáneamente — la critica de grupos organizados en contra de la estructura burocrática del gobierno.
  3. Enroque ministerial. La naturaleza política del problema de Piñera es un reflejo de la mala estrategia política del gobierno, no de la capacidad individual de los ministros. Sin duda que los ministros son profesionales capaces de llevar a cabo las tareas que se le han encomendado. Por eso (y compromisos personales del presidente con ciertos ministros (Andrés Allamand y Evelyn Matthei), Piñera podría apuntar decidir rotar a ministros entre carteras, de forma de no afectar el balance de poder dentro de La Moneda. Por ejemplo, Allamand podría enrocar con Hinzpeter (defensa por interior).

En conclusión, el cambio de gabinete es necesario y mientras antes suceda mejor. Creo que el mejor tipo de cambio de gabinete sería uno donde Piñera reemplace ministros sectoriales por caras frescas que vienen del mundo de lo partidos (no el mundo empresarial). Reciclar caras viejas o traer a gente del poder legislativo (podría llegar el primo del Presidente, el Senador UDI Andrés Chadwick a vocería), solo reforzaría la endogamia política del cual todos los chilenos estan manifiestamente hartos. En cambio, al reemplazar ministros sectoriales Piñera podría reservar el cambio de ministros políticos para una potencial baja en la CEP. Si Piñera cambia a los ministros políticos ahora, y sigue cayendo en encuestas, no tendrá excusas que dar.

Causas y Consecuencias del 36%

La última encuesta Adimark (Mayo 2011) confirma el sostenido declive que esta experimentando la aprobación presidencial de Piñera. Comparado con la base de apoyo a Piñera (primera vuelta 2009), es una baja relativamente importante. Con eso de trasfondo, en esta columna exploro algunas de las causas y consecuencias de la diferencia en el apoyo a Piñera entre diciembre de 2009 y mayo de 2011:

¿Qué explica que Piñera haya bajado de 44% a 36%?

Para responder esta pregunta, partamos por un poco de teoría. Por lo general, cuando analizamos preferencias electorales, tomamos en cuenta 2 grupos de factores:

  • Factores de Largo Plazo. Por ejemplo: Sexo; mujeres pueden tener preferencias significativamente diferentes al de los hombres. Ubicación geográfica; personas que viven en sectores rurales pueden tener preferencias significativamente diferentes al de personas que viven en sectores urbanos. Educación; en la medida en que una persona es más educada, podría tener una mayor probabilidad de votar por un candidato X. Clase socio-económica; en la medida en que una persona tiene más recursos, podría tener una mayor probabilidad de votar por un candidato X. Identificación ideológica; en la medida que una persona se auto-identifica hacia un extremo, podría tener una mayor probabilidad de votar por el candidato más cercano a ese extremo.
  • Factores de Corto Plazo. Por lo general aquí se toman en cuenta la percepción retrospectiva, actual y futura sobre la situación económica personal y de país que tienen los individuos. A falta de datos a nivel individual, la inflación es un buen proxy. Por ejemplo, cuando la inflación es alta, votantes tienden a castigar al incumbente.

En un artículo académico que escribí sobre la elección de 2009, encontré que el patrón de apoyo a Piñera se basó en:

  1. hombres, quienes fueron dos veces más probables que las mujeres de votar por Piñera;
  2. los que se auto-identificaban ideológicamente con la derecha;
  3. los que pensaban que la situación económica del país se iba deteriorar en el futuro (se infiere que este grupo pensaba que un cambio de gobierno revertiría esta tendencia).
  4. No encontré tendencias significativas en otras variables (por ejemplo, no hubo una marcada diferencia de preferencia entre votantes urbanos y votantes rurales).

Una breve mirada a las encuestas de Adimark, entre Marzo 2010 y Mayo 2011 confirma que la base de apoyo (votantes duros) se ha mantenido constante en el tiempo. Es decir, el perfil de la gente que apoyó a Piñera en la primera vuelta de 2009 tiene el mismo perfil de la gente que apoya a Piñera hoy día.

El dilema es que es menos gente.

En 2009 Piñera recibió 44,06% de las preferencias, es decir 3.074.164 votos. Si suponemos que la encuesta de Adimark (Mayo 2011) es representativa, tenemos que Piñera sólo tendría 36% de las preferencias, es decir 2.511.915 votos (bajo la lógica del padrón y participación electoral de 2009). Es decir, durante los primeros 14 meses del gobierno de la Alianza, alrededor de 562,248 personas han decidido dejar de ser votantes duros de Piñera.

Comparativamente, las implicancias son graves. Con estas cifras, la cantidad de personas que ahora apoya a Piñera es similar a la cantidad de gente que en 2009 apoyó a Frei (2.065.061 votos), y son menos que la suma de la cantidad de gente que apoyó a Marco Enríquez-Ominami y Jorge Arrate (1.838.319 votos).

¿Qué explica que Piñera haya bajado de 44% a 39%?

Si suponemos que la popularidad de Piñera se mueve sobre la misma base que la de 2009, sobre el hecho que el porcentaje de apoyo no se mantiene estable (en 44%), podemos concluir que hay factores latentes (que no podemos observar directamente) influyendo en la preferencia de los votantes. En otras palabras, los factores nombrados arriba (de largo y corto plazo) no logran captar toda la variación en el apoyo a Piñera. Para corregir esto, debemos incluir factores que fluctúan mes a mes (e.g., 7% de jubilados, el AVC, HidroAysén, marchas educación) a la ecuación. Pues son hechos que determinan la desviación estándar (de la base) del apoyo de Piñera.

(Aquí no voy a analizar estos factores. En otros artículos me he referido extensamente sobre la influencia de factores variables sobre el apoyo a Piñera, ver aquí, aquí y aquí).

Me parece que es trascendente visualizar algunas de las implicancias para el futuro de Piñera y la Alianza bajo estos niveles de aprobación. Bajo este bajo nivel de popularidad, estimo que hay 3 factores a mirar:

  1. Gobernabilidad. Con 36% de apoyo, la ciudadanía sabe que Piñera tendrá que tranzar para avanzar. Durante los últimos meses, las marchas organizadas (y no organizadas) han forzado al gobierno a retractarse de decisiones tomadas (e.g., precio de la electricidad en Magallanes, central de Barrancones). Con un nivel inferior de apoyo, Piñera sabe que la voz de la gente tiene un importante valor en la mesa de negociación. Por eso, no será fácil impulsar proyectos emblemáticos de su gobierno — que en otros tiempos parecían viables. Ahora tendrá que gobernar mirando las repercusiones populares de sus políticas.
  2. Negociaciones electorales. Con 36% de apoyo, el partido del presidente (RN) pierde fuerza. En estas semanas los dos grandes partidos de la Alianza, RN y la UDI, están negociando las plantillas para las elecciones municipales de 2012. La UDI tendrá una clara ventaja sobre RN para impulsar algunas de sus candidaturas en comunas conflictivas. La UDI también tendrá un importante pie arriba para rechazar algunas de las reformas electorales que RN necesita (primarias para las presidenciales y un aumento en la cantidad de senadores).
  3. Elecciones municipales de 2012. Con 36% de apoyo, cualquier gobierno se enfrenta a una masacre electoral. Pero mi intuición es que las elecciones locales podrían dar vuelta el escenario actual, más que profundizar la crisis. En plena etapa de reconstrucción la Alianza podrá por primera vez hacer campaña desde La Moneda. Un buen resultado en las municipales de 2012, podría ser el punto de partida para la reelección de la Alianza en el poder en 2013. Pero para un buen desempeño en elecciones locales (igual o superior que en 2008) Piñera necesita subir su aprobación al menos a la base de 2009 (44%).

¿Cambio de Gabinete?

Todos los dardos apuntan a un bajo índice de apoyo a Piñera en la encuesta Adimark de Mayo 2011. Tras 3 meses de un bajo apoyo en las encuestas, no hay duda que la contingencia esta afectando de sobremanera al gobierno. Esto no es más que un reflejo de la inhabilidad de La Moneda para producir resultados visibles. Por eso, el efecto de la encuesta de Mayo (2011) podría cambiar drásticamente el curso del gobierno.
 
Mi vaticinio es que podría haber un cambio de gabinete. Esta predicción está hecha en base a que hay ciertos ministros que no pueden salir del gabinete:
 
  • Andrés Allamand (entró a Defensa desde el Senado con un compromiso de seguir hasta el final del gobierno), Evelyn Matthei (entró a Trabajo desde el Senado con un compromiso de seguir hasta el final del gobierno), Laurence Golborne (tiene el nivel de aprobación más alto del gabinete), Joaquín Lavín (tiene el segundo nivel de aprobación más alto del gabinete), Felipe Larraín (es raro cambiar al ministro de Hacienda a mitad de gobierno), Alfredo Moreno (Relaciones Internacionales no es una cartera pólemica, y su cartera ha tenido la mejor aprobación sectorial en encuestas), José Antonio Galilea (Agricultura no es una cartera polemica), Felipe Kast (es protegido de la UDI), Felipe Bulnes (tiene una buena percepción en la opinión pública), Rodrigo Pérez (en Abril reemplazó a Magdalena Matte en Vivienda), Pedro Pablo Errázuriz (en Enero reemplazó a Felipe Morandé en Transporte).

Entre los ministros que quedan, podrían haber 2 tipos de cambio de gabinete, dependiendo del porcentaje de apoyo a Piñera en la encuesta:

  • Entre 35%-40%. La aprobación tendría continuidad en relación a meses pasados. En este caso Piñera tendría que la desición de reemplazar a los sectores de su gobierno que han estado bajo escrutinio público en los últimos meses. Aquí mi predicción es un cambio de gabinete sectorial. Podría salir María Ignacia Benítez de la Comisión Nacional de Medio Ambiente,  Carolina Schmidt del Servicio Nacional de la Mujer, Hernán de Solminihac de Obras Públicas o Jaime Mañalich de Salud.
  • Bajo 35%. La aprobación sería significativamente más baja en relación a meses pasados. En este caso Piñera tendría que tomar desiciones para reparar algo que un simple enroque de ciertos sectores de su gobierno no podría lograr. Aquí mi predicción es un cambio de gabinete político. Podría salir Rodrigo Hinzpeter de Interior, Cristian Larroulet de la Secretaría General de la Presidencia o Ena Von Baer de la Secretaría General de Gobierno.